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martes, 25 de septiembre de 2012

Atazagorafobia



"Es el recuerdo, no el olvido, el verdadero invento del demonio." Ray Loriga - Tokio ya no nos quiere.

Cada gota de lluvia que recae sobre mi frente me recuerda algo: cada segundo que pasa, y ante la irrefrenable necedad de negarlo todo, te sigo extrañando. Las heridas - aquellas que huelen un poco a carne quemada - se refrescan con cada minúscula pizca termal. El paso lento, las calles vacías, la gente huye de la necesidad de sentirse aquí y ahora, vivos... el tiempo es como ese niño malcriado que intenta meter un palo entre los radios de una bicicleta, quiere que todos, tarde o temprano, caigamos. 
Las lágrimas, el sudor, las inquietudes. No se dónde estarás, no me interesa, no puedo, no debo
 (C L A R O  Q U E  M E  I N T E R E S A).
Estoy en el filo de un vacío obscuro, no quiero perder tus recuerdos y rezo para que no te olvides de mi mirada. Se que mas temprano que tarde vas a empujarme - y tal vez, solamente talvez, ya lo hiciste pero reniego el hecho de pensar que esa realidad sea mi triste momento de gloria - y voy a caer hasta que mi último suspiro de desvanezca con el último rocío que se va a secar mañana en la mañana en tu ventana.
Es absurdo, es complejo, mientras más lejos estás más daño me haces... a veces creo que me gusta; sigo jugando con mi mente, imaginando un universo paralelo donde sigues acariciando mi cabeza mientras me burlo de un cuento triste que escribo, probablemente, y valga la redundancia, en este mundo paralelo... no me vas a entender y yo no voy a poder sonreír de esta broma infame.

"Algún dia, en el bar del infinito, nuestras vidas paralelas se juntarán" A. Jodorowski

Hay un hueco en la tierra que está esperando que caiga lentamente para protegerme de tu olvido...
Busco en los recovecos una señal de auxilio, un nombre, un rostro, un cuerpo, un instante, pero como buen demonio, te escondes entre las sombras y apareces en el instante preciso para paralizarlo todo. Bailas y haces magia, lo inundas todo... has hecho llover, y cada gota de lluvia que recae sobre mi frente me recuerda algo: cada segundo que pasa, y ante la irrefrenable necedad de negarlo todo, te sigo extrañando.
Te imploré que me olvides y de seguro ya lo hiciste, me imploré olvidarte y tengo miedo de perder hasta la propia vida...


"Esperar a ser querido por una mujer que no te quiere es uno de los placeres más grandes que este mundo puede regalarnos." Ray Loriga

sábado, 15 de septiembre de 2012

EUTANASIA

"Tell me who's to blame for thinkin' twice.No no no no.'Cause I don't wanna burn in paradise. Let go..."

What it takes - Aerosmith
Si alguna vez tu corazón latió al ritmo de mis palabras, que fueron cortas, sinceras, verdaderas; si alguna vez pude alborotar tu mente, tu respiración, tus sueños... No me hagas sufrir más, deja que Tánatos me lleve al averno, el limbo no es lugar para mi pero tampoco quiero que el noveno círculo sea tu morada.

Estoy cansado de soñar con ese mañana que tanto prometes, estoy maltrecho, he caminado setenta días por el desierto y el agua ya me hace daño... mi corazón escamado, seco, necesita de tu consuelo... llegaste de nuevo, "la esperanza no muere" gritaba ese niño interior que tanto se estremece al ver tu imagen; me das respiración de boca a boca, me lames las heridas y me botas al vacío de nuevo. 
Deja que muera de una vez por todas, te ruego... estoy empachado de esperanzas, eso no está bien. Ya no se si soy el trofeo más pequeño de tu estandarte de la sala o ese loco y enfermo amor adicto que te te pide a gritos las tardes de septiembre cuando el síndrome de abstinencia es insostenible.
Tu ya no me amas, ya no soy lo que más quieres... soy un mal recuerdo. Energía embotada... yo, sigo buscando la razón natural, sólo intentaba ser el arquitecto de una nueva vida; juntos construir, acomodar las piezas, "sin pausa pero sin prisa"... pero nunca es suficiente para tí. 

Tengo una imagen de la muñeca mal fabricada descansando en la pared de mi habitación, que vela mis sueños todas las noches, su mirada apunta a mi subconsciente con la artificiosa calamidad del destino, la que siempre juega en mi contra, la que me empuja a seguir pensando en ti, la que me obliga a seguir con la puerta abierta. Pero; por compasión, por clemencia, por piedad, salva mi vida de una vez por todas o cierra esta caja de incertidumbres y quema mi cuerpo, dame cristiana sepultura y arroja al mar mi recuerdo, que las olas se lleven al firmamento de una vez por todas las cenizas de este loco y perdido enamorado que solamente ha buscado tu redención.

 Deja que te odie un poco mientras la solución final consume mis pulmones, reseca mis heridas, calma la tempestad interior que me ahoga mientras escribo estas palabras, ese niño enamorado que resiste en mi interior no quiere morir, no quiere dejarte ir. No quiero, no puedo, la respiración es más difícil, ¿entiendes lo que es la muerte lenta? cada minuto que pasa, y que tu no estás a mi lado, son treinta latigazos frente a la sinagoga y una corona de espinas en la frente. Caminar al Gólgota con la cruz que lleva tu nombre siete veces. Creo que merezco descansar en paz, resucitar al tercer día... o morir en tus brazos. 

martes, 7 de agosto de 2012

pendientes

Tengo una conversación pendiente contigo,
un par de miradas a los ojos, cinco suspiros, seis "te amo" sin decir por minuto.
Tengo una lista de ilusiones a tu lado, muchos amaneceres pendientes y una canción con tres acordes.
Creo que hay algo que no te animas a decir, algo que no puedo soportar, algo que merezco escuchar.

No hay amanecer que no aparezca sin dudas, no hay minuto en la mañana que no te extrañe, no hay tardes gélidas sin tu compañía y aunque la noche siempre ha sido mi fiel compañera, cada vez la siento más distante... ¿será que ha decidido traicionarme? Esta ciudad me ahoga, refleja en cada esquina un beso, una anécdota, un adiós. Las calles mantienen las huellas de tantas caminatas, de peleas, de juegos. Hoy solamente tengo una certeza: distancia es la medida que existe entre tus noches y mis irrenunciables ganas que volver a respirar tu aire.


jueves, 2 de agosto de 2012

dream on




Mil (1989)

Tengo algo importante que decir
ahora que acabamos de despedirnos
para siempre.
Te quiero.
Clávame las uñas,
pero has de saber que también fui sincero
las otras mil veces.
Ella me acusa de no tener sentimientos
porque hablo y hablo
o no hablo.
Se va a comer las uñas,
sus altivas uñas escarlata.
Pero me iré.
Se lo dije y rió indiferente,
pero me iré
o no me iré.
Llegaré a una de esas ciudades,
no tan grandes como una ciudad,
donde se para el tren y ya no hay más tren,
con monjas que se sientan sobre un barril de cerveza
en la estación,
y miles de cuervos que esperan con sorna a El-Rey
o una cámara de cine.
De esa ciudad sale un autobús
tan viejo
que tiene un conductor que fuma
y que habla con los viajeros,
justo en cada curva,
cuando llueve,
y lo hace cada día desde siempre,
limpia el cristal con la mano,
como si estuviésemos cayendo,
llueve también dentro.
Y no pasa nada,
pues llegamos cuando escampa,
y sólo gotea en el autobús,
todos mojados menos los paisanos
que ríen
o no ríen.
Ésta ya no es ni ciudad ni nada,
pero hay un barco panza arriba
y una playa de arena negra.
Y hay también una cabina de teléfono.
¿Me oyes? Estoy en una cabina.
Si, bien.
No, nada.
Llovía en el autobús.
Sólo hay un bar.
Sí, tengo monedas.
¿De verdad? Yo también. No, aún no se corta.
Sí, sigo aquí.
No, no estaba pensando.
Escuchaba, eso es todo.
No sé qué decías. Escuchaba.
No, no es un libro.
Son las hojas de la guía.
¿Sabes cuál es el prefijo de Ras-Al-Khaimah?
Marcas 07, luego 971 y después 77
y ya puedes hablar con alguien en Ras-Al-Khaimah.
No, no es que no te escuche.
Escucho, sólo quiero escucharte.
Pero no me preguntes lo que dices.
No puedo hacer dos cosas al mismo tiempo,
entender y pensar en ti.
Qué fácil es hablar con cualquier lugar.
No, no cortes, por favor.
Si cuelgas,
llamaré a Ras-Al-Khaimah
o a cualquier lugar.
Mientras tú hablas, no tengo frío.
Él era fuerte y débil
como un marine yanqui.
Ella, frágil e invencible,
como una guerrillera del Vietcong.

Manuel Rivas




Sales y entras de mis sueños cuando te da la gana, me dices que soy el único culpable de esto, porque, de una extraña manera, soy el único responsable de lo que ha sucedido. Te comes las nubes, rompes los bosquejos que mis posibles finales, te robas los colores del escenario, dejando un grisáceo blanco perdido en el firmamento y te vas.

Tengo la boca con un amarescente sabor a vacío. El corazón se aprieta en un intento por sacar todo lo que siento por ti cuando me atrevo a pensarte. Es la luna, pienso en voz baja. Si pudiera bajarla a pedradas, lo haría con la rabia que me sobra del día que me dijiste que tu confusión solo te permitía escapar. ¿porque no escapar de tu mirada? Es mi culpa por rellenar con ilusiones los espacios vacíos de las gradas que me llevan hasta tu extraña forma de reaccionar.



Silencio. Es lo único que me puedes regalar en estos violentos y oscuros tiempos... silencio. El corazón estalla víctima de la presión; estalla con la fuerza de mil megatones pero no escucho nada, ni los pasos de tu sombra alejándose (una vez más) en mis sueños...

Silencio...


lunes, 23 de julio de 2012

señal de humo

Me sigues siendo irreal, un sueño, un fantasma, una canción que aún no termina su estribillo. Estás sentada frente a mi, yo te miro con tal delicadeza, aprovechando cada instante como si un viento te fuera a llevar de ahí y te escondiera en el horizonte para siempre. Escucho una de las primeras canciones que te dediqué, el momento es tan mágico que me da esperanzas. Sonrisa de ratón, silencio de octubre, todavía me tiemblan las piernas como la primera tarde que me quedé sentado a tu lado y pensaba que la vida sí puede tener finales felices. Tan felices que son irreales, irreales como tú. Escribo para alejar mis demonios, para ejercer mi derecho a no tragarme las cosas, odio esa sensación de quedarme con el peso de las palabras en la espalda. Eso siento hoy. Sabes? esta mañana, el cuadro que cuelga de la pared de mi habitación, me mostraba el inicio de nuestros avatares: diciembre del 2007. Desde esa fecha, aprendí a disfrutar las noches en vela, mirando tu rostro; que me acaricies el corazón con esos dedos que, según tú, eran raros, llenos de cicatrices vinculadas a la tensión, a la costumbre... y que para mí eran los únicos con el derecho a tocar un extraño y arrítmico pedazo problemático de ventrículos deformes que intentaban sonar bien cada vez que tu cabeza se reclinaba en mi pecho. Desde esa época aprendimos a poner la mano, el hombro, la cara. A decir "cree en mi, vamos a salir adelante juntos" a prometernos una cosa: merecernos ser felices. A cuidar de la caja de incertidumbres y ser el perro guardián de tus ilusiones. Te concocí con el cabello largo y corto. Con vestido de noche y con los difíciles jeans acampanados que siempre salimos a buscar por la ciudad, El saco de lana que llamó mi atención cuando te vi entrar por primera vez cuando estabas en la universidad y la camiseta de Jane´s addiction que compramos en Santiago. La habitación inundada de fotos, la que estaba adornada con libros y pósters del Che Guevara. La habitación vacía. La habitación que llenamos juntos, la que apaisada fue nuestra confidente en cientos de noches que permanecimos unidos, unas cuantas que dormimos separados y otras tantas que no dormimos juntos. Las noches de luna llena, de luna curiosa, de lluvia gélida. Si viviera inundado por el odio, por el resentimiento, por el pasado vicioso; podría hablar de las épocas oscuras y tristes que vivimos. Pero no es necesario. No vale la pena y nunca lo ha valido. Mas bien es sencillo hablar de las veces que me levantaste el rostro y me empujaste a salir adelante. Cuántas noches que no me atreví a decir las cosas de esta manera, cuantas veces que pensaba en salir corriendo a abrazarte y levantar tu cuerpo como en una película, y mi maldito miedo no me lo permitió. Fui un estúpido que no fue capaz de lanzarse al vacío con todos los riesgos que implica, cuando perdí el tiempo sujetando el arnés a mi cintura. Cuando intentaba erróneamente de impulsar tus momentos de flaqueza, exhortando como lo haría un militar y no apoyando como un novio debe hacerlo. Cuando me enseñaste a no hacerlo. El tiempo ha sido generoso con nosotros. A mí me ha enseñado a valorar, a reflexionar, a desechar. Me ha dado la posibilidad de olvidar el camino, de perderme en medio de la nada. Ahora, después de todo este tiempo, solo tengo la duda del mañana, donde todas las piezas encajan, menos una... la que tiene tu rostro, la que encierra tu corazón. Solamente creo que es justo decirnos "buena suerte..." por todo lo que hemos vivido o morir en un abrazo sincero, dejar los juegos y los errores de lado y seguir caminando, es lo que tu quieres y es lo que yo siempre he querido...

miércoles, 18 de julio de 2012

prólogo a la 30 edición




"Queda prohibido no crear tu historia, no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita"
                                                                                                                                    Pablo Neruda.






En este tiempo aprendí que los libros te cuentan infinidad de historias, pero la calle te da los insumos para escribirlos, los sueños están en el aire a la espera de ser alcanzados, pero se los cristaliza únicamente con trabajo y esfuerzo. Los amigos verdaderos no siempre están a tu lado físicamente, pero se vinculan a tu corazón para siempre. La gente no es buena, pero tu manera de actuar ante el mundo determina la calidad de personas que se acercan a tu vida. La gente que más estudia, tiende a perder la sensibilidad por las cosas sencillas de la vida. La tecnología es el verdadero cisma de las relaciones interpersonales; más cerca y más lejos que nunca. Todos estamos acostumbrados a aprender por el sufrimiento, aunque lo ideal sería aprender por consciencia. 

Muchos amigos han caído antes que yo, muchas personas dejaron de saludar, algunas se fueron sin decir adiós, y otras llegaron sin ser invitadas. Hace 10 años no sabía que iba a ser de mi vida, hoy se en donde no puedo estar después de 6 meses. La paz es un regalo que das a los más cercanos, la confianza es un hilo delgado que sostiene mil kilogramos de estabilidad, tienes que equivocarte mil veces para entender la lección y debes enfermarte para valorar la salud que malgastas a diario.

No he logrado alcanzar a tener todos los bienes materiales que necesito pero he llegado a tener todo lo que quiero... y no he sido feliz. Pero he amado con toda el alma, he llorado por perder al amor de mi vida, he perdido amigos y he ganado conocidos; aprendí a valorar la compañía y estar a gusto con la soledad. He llegado a comprender que el amor no es el sentimiento más grande, sino el perdón; que lo importante no es razonar sino equilibrar el "logos" con el delicado arte de sentir; comprendí que uno debe trabajar para mejorar su calidad de vida, mas no sacrificar su calidad de vida por el trabajo. Si no haces lo que te gusta, vas muriendo lentamente y si no haces lo que quieres, tu vida es un tapón de sentimientos que estallarán sin medir las consecuencias. Nunca callar, siempre decir la verdad, ser correspondientes a su forma de ver la vida.

A los 15 años soñaba con ser una estrella de rock y viajar por el mundo, vivir solo y hacer lo que me daba la gana; ser un personaje "beat", escribir, fumar, beber, bailar toda la noche sin importar las consecuencias del mañana. Lo hice, aprendí a ver las cosas de mil maneras distintas: he desconfiado, he mentido, he manipulado, y tampoco he sido feliz.  Recuerdo el consejo de mi mejor amigo "mantener la gracias es saber que estás obligado a ser transparente, feliz e incorruptible". Hay que sonreír más y pelear menos. Hoy dejo de ser el autor material e inicio mi camino a ser el autor intelectual. Todo cambia, todo evoluciona, nada se queda estático. Nadie cambia, a menos que te veas obligado a hacerlo.




lunes, 16 de julio de 2012



A la memoria del ciclista caído, del padre, del fotógrafo, del hermano, del OLVIDABLE... tus consejos todavía los pongo en práctica, los que me regalaste detrás de cámaras y los consejos de la vida también... Ojalá estuvieras aquí, todavía ensayaríamos en tu casa, cantaríamos "muchacha, ojos de papel" y "al lado del camino", seguirías acariciando con notas musicales las cuerdas de tu bajo y yo seguiría golpeando los tambores. Ojalá...