
de pronto se me hizo necesario hablar de mi y de lo que pasa por mi mente diariamente...
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domingo, 18 de marzo de 2012
viernes, 4 de noviembre de 2011
"tell me what it takes to let you go..."

"Time
Don't let it slip away
Raise yo' drinkin' glass
Here's to yesterday
In Time
We're all gonna trip away
Don't piss Heaven off
We got Hell to pay"
Full circle - Aerosmith
Desde la primera vez que te vi, y como en muchos de los momentos más memorables de mi vida, esa vieja rockolla que está en el fondo de mi cabeza, se puso a funcionar. Entrabas a la universidad, yo como siempre, buscaba ese A N G E L que me salvara en las noches, tenías una mochila azul, un jean ceñido y un saco café, el cabello castaño y, cuando regresaste a ver, inmediatamente cayó la moneda y la canción salió: "me encanta mirar a tus grandes ojos cafés/ellos me hablan y me parecen hipnotizar/tu dices nadie se atreve a decir las cosas/y yo no voy a dejar que vueles lejos"
Era esa libertad dudosa, impertinente a veces, sofisticada e infantil, la que me cautivó. Eras una trampa de oso, un cuento de espadas y dragones, una verdadera incertidumbre para mi. Me sentía tan alejado, tan fuera de ti. Pero como una trampa, el arriesgarme a entrar en tí significaría el final.
Entrar en tu vida fue un disparo en la sien. Mortal, certero, fulminante. Ya no existía nada más, porque tu y yo somos de la misma clase, porque nada ni nadie nos podía separar, y sí que tuvimos muchas guerras sangrientas, peleamos contra enemigos muy poderosos, contra el viento, contra el mar, contra nuestra sombra... contra nosotros mismos. En las noches, sabía que por fin había llegado ese ángel. Juntos, de la mano, éramos invencibles, tu, forma de gato: silente, sagaz, precavida, te paseabas por las noches y ronroneabas en mi corazón: adolorido, incompleto, deforme, que volvió a latir al ritmo de tus pasos y se sacrificó setenta veces siete para renacer en el crepúsculo de tu sonrisa mal hilvanada.
Cuando luchamos contra nosotros mismos, la soledad nos engañó; sin tu amor era un mendigo, tu amor me elevó al cielo y me hundió al noveno círculo, pero de tu mano, salimos juntos hacia nuevas tierras... era un dejavú que me retornaba al mismo lugar, el mismo rostro, la misma mirada, el mismo éxtasis.
Los días, los meses, la vida
¿es difícil dormir en la cama donde lo hacíamos? cuando no miras atrás supongo que los sentimientos comienzan a desvanecerse, solí ser tu fuego pero ahora está frío adentro... cantaba esta canción mientras encendía un cigarrillo y recordaba aquellas tardes cuando nos sentábamos afuera de tu casa y tú me decías que te encantaba el olor del cigarro cuando lo encendías... me robabas el olor, aspirabas profundamente, como robándome el aliento... y yo solo me enamoraba más de tus pequeños detalles.
No sabes cuanto duelen los mensajes no respondidos, las llamadas colgadas, las ilusiones asesinadas, los momentos perdidos... no quiero claudicar, no quiero dejar que el viento se lleve mi vida contigo, no pienso renunciar, los minutos de sueño cada vez son menos, y el tiempo para pensarte es mayor... tu no sabes de esas cosas, siempre juego con las cartas sin saber distinguir las picas de los corazones, aún no se distinguir los corazones rotos y el tiempo para retirarse... sé que mis palabras no te tocan, que ya no cantas las canciones que yo canto, que ya no estás ahi...
Sé que sigues siendo ese ángel que me sigue cuidando en las noches, aunque reniegues de hacerlo. Lo siento, no pedí correr en círculos alrededor de tu corazón. Son las mismas canciones, es el mismo sentimiento, es la misma voz y el mismo corazón.
(mezclando algunas de las letras de las canciones de Aerosmith que han paseado por nuestro tiempo juntos y mis sentimientos...)
jueves, 3 de noviembre de 2011
mujer de barro

Hace días que recojo arcilla... cada vez que te pienso, cada instante que entras en mi mente, cada lugar que me recuerda a ti. Camino por las calles con un costal lleno de arcilla, la gente me mira y no dice nada, seguramente ellos también hacen lo mismo.Tengo mil doscientos trece demonios que bailan con tambores mordentes alrededor de mi cabeza, yo nunca los llamé, no sé porque siguen bailando aquí, los odio. No me dejan pensar, no me dejan concentrar, los golpes sobre el cuero de amantes fallecidos en las puertas de tus catedrales retumban en mi cóclea con tal intensidad que necesito alejarlos de alguna manera. a veces pierdo la oportunidad de recoger arcilla por escucharlos. No puedo quemarlos porque se alimentan con el fuego de las brasas de tu cariño, el que sigue aquí, presente, caliente, abrasador... como quisiera asesinarlos lentamente, pero el tiempo que utilizo soñando en hacerlo, también es el tiempo que pierdo en soñarte.
Esta noche he decidido pedir perdón a mis demonios, tienen que tocar más duro que nunca, tendrán que lastimarse las manos, será la canción de su vida... el agua tibia está en el filo de la cama, la arcilla que he juntado todos estos días servirá, estoy seguro... voy a mezclar algo de yeso, para que de consistencia al cuerpo, fumaré un cigarro mientras te doy forma, lentamente, con estas manos que se cansaron de desearte y te acarician en la viva imagen de mis madrugadas, cuando juego a tocarte a la distancia; te voy a dar las formas que mi memoria pida, te voy a dar la sensibilidad que mis lágrimas te colmen, las lágrimas que ruegan para que te mojen, te voy a dar la sonrisa que siempre torturaba mi mal carácter.
Lentamente tendrás los hombros que tanto me gustaba acariciar y besar, las piernas que no te gustaban y que a mí me perdían, las caderas que empujaba a mi ser cuando hacíamos el amor, cuando intentaba fusionarte con violencia porque no quería que te vayas jamás. El cabello será arenoso, pero tendrá el mismo olor que me levantaba en las madrugadas. La misma consistencia, el mismo color, el mismo tamaño. No puedo corregir todo lo que no te gusta de ti misma porque simplemente eso s lo que más me enamora de ti.
Voy a crearte de barro porque ya no crees que podamos volver a estar juntos, porque en el camino, te soltaste, me solté, nos apartamos, ya no nos creemos, nos volvimos malignos, ingenuos, solos... porque las oportunidades se disolvieron en arcilla, la misma arcilla que recojo todos los días.
Esta noche voy a crearte de barro, en la mañana va a llover sobre mi cama y te vas a disolver, como te disuelves en mis sueños, como te disuelves en las tardes, como te resuelves en tu vida sin mi...
Volveré a salir a las calles a recoger arcilla...
lunes, 10 de octubre de 2011
incendio...

Son las cenizas del dolor que vuelan en la madrugada bailando en el viento frío lo que mas entorpece mi visión. Las llagas martirizan mis sentidos, disperso, distante, disfraz. Todo es tan oscuro, tan complicado, las salidas se consumen, es una llama tan parecida a la que, viva, fuerte, mortal, combustiona en mi cada vez que te veo. Este fuego es diferente. El humo ha llenado la habitación más segura de esta arruinada casona donde me escondo para no mostrar mis inseguridades... el fuego de prometeo, el que se nos ha consagrado, ahora nos ha consumado. Siento que los pulmones se llenan de humo cada vez que te recuerdo, para ahí, simulando que yo soy menos que una ficción, menos que un mal recuerdo. Mis párpados se incineran cuando en mi retina se dibuja tu silueta caminando hacia la puerta para no volver, los huesos se carbonizan porque saben que han perdido la oportunidad de refrescarse en el sublime juego de acariciarse y fusionarse con tu piel, el crepitar del fuego penetra mis oídos para desplazar las palabras que jugaban lamiendo despacio mi lóbulo, estancándose en lo más profundo de mis deseos.
Fuego griego, no se dispersa, se propaga. Sabes como mantener una llama, pero ¿sabes apagar esta catástrofe?
sábado, 8 de octubre de 2011
TOYS IN THE ATTIC

Soy un extraño peluche de felpa, mi ojo izquierdo está a punto de descoserse y mi relleno ya no es el de antes, pero a veces llamo la atención, me gusta ser abrazado, aunque mi aspecto dicte lo contrario, la condición de mi ojo sugiere que soy un oso huraño y malhumorado, pero trato de ser feliz y hacer feliz a quienes están a mi lado, pero claro, soy un oso, y por esa razón no debo olvidar que soy un animal salvaje y nunca podrás entender mis reacciones, ya que no soy un animal doméstico... aunque solamente sea de felpa...
Cuando María me vio por primera vez, sentí que debía ser para ella, sabía que sus manitos tersas, pero fuertes, me sujetarían cuando camine con ella por la calle, y que en las noches, velaría sus sueños como un valiente soldado de juguete. Cuando jugábamos en las tardes, siempre fijaba mi atención en sus profundos ojos color de tierra, penetrantes, pero dulces. No podía imaginar las tardes de té sin su presencia, y cuando ella no estaba junto a mi, solo podía soñar en todas las aventuras que viviríamos antes de la cena y del baño de la noche.
Un día, las cosas cambiaron. Es una sensación de intranquilidad ver que ella llegó con un juguete nuevo, era una especie de muñeco, pequeño, de mal carácter. No podía ni quería opinar acerca de su llegada, siempre sucede que mis malos presentimientos acerca de otros juguetes se cumplen, y aunque María es la niña más linda con la que he compartido mis días de peluche, he tenido otras niñas con las cuales jugar antes...
Con el paso de los días, esta figurita empezaba a mostrarse más interesante. Tenía unos botones de colores, cuando los aplastabas, emitía sonidos agudos, gritos, a veces sonaban com disparos, no lo se... los muñecos no vamos a la guerra. A veces me caía de la cama, para llamar su atención, pero no resultaba. María tenía un juguete nuevo y yo simplemente era un adorno más en su recámara.
Despúes de un par de semanas, María decidió dejar de lado a su nueva figura de acción, ella me decía que a pesar de todo, siempre es bueno abrazar a su peluche. Yo solo le creía. Para mí, todas las angustias y las ganas de jugar risk, de adivinar sus pensamientos, de acompañarla en sus noches de soledad y ser una pareja incompletamente perfecta, era todo lo que yo necesitaba... no necesito nada mas! para eso fui creado no?, en fin, a veces tenía el temor de ser olvidado de nuevo, de perderme en el cesto de la ropa sucia, o que la mascota de la familia me atrape en sus fauces y me lleve por toda la casa... En fin, no siempre se tiene sol ni todas las mañanas pueden ser heladas, a pesar de llevar la armonía con todos los juguetes de la habitación, sentía con mi corazón de algodón que algunos querían tener mi lugar, otros me odiaban porque nuca pudieron ser lo que yo soy con ella y otros simplemente me ignoran. Un ratón de ule, viejo, sucio y malgastado, siempre observaba desde un mueble aéreo que estaba encima de su velador, María empezó a sentir que su ratón de ule necesitaba atención, a mi no me gustaba mucho la idea porque no confío en los ratones, cuando le conté que se ratón me parecía eso mismo, una sucia rata, María se enojó tanto conmigo que quiso dejarme en el comedor... y así lo hizo, mientras debía pensar que su ratón de ule fue su juguete favorito en una época, pero es muy complicado abrazar a un juguete de ese tipo de material.
Nosotros los peluches de felpa necesitamos dar amor, porque esa es nuestra función; necesitamos acompañar a nuestros dueños, ser cómplices de sus travesuras y confidentes de sus secretos, pero también podemos hacer daño. Un día María no quería levantarse de su cama, se sentía muy mal. Estaba con mucha temperatura y hasta le sangraba la nariz; su tos era muy fuerte y seca, y a veces hasta se ahogaba... cuando el médico llegó, le dijo a sus padres, después de revisarla, que el peluche que acompaña a la pequeña estaba lleno de polvo y ácaros, y que el cuadro clínico que estaba sufriendo en ese momento mejoraría cuando me aleje de ella. Esperaba que un viento huracanado me lleve lejos, me dolía en el fondo de mi alma de algodón saber que estaba haciendo daño a la niña más linda que algún oso quisiera tener, pero la sentencia estaba marcada... Me llevaron al ático: frío, tétrico, donde la vacuidad y el recuerdo se amalgaman de escalofriante manera y se perfeccionan en el olvido. A veces quisiera tener un helicóptero a control remoto y volar hacia su ventana, el sencillo acto de verla dormir tranquila y descansar es suficiente para que sea feliz, ya no me importa si duerme junto a las barbies que tanto me criticaban, al ratón que tanta desconfianza me producía o al juguete extraño que tanto ruido producía... pero estoy en una caja, con unos cuantos legos, dos muñecas sin cabeza y un bonito teléfono multicolor que quisiera que funcione para hablar con ella y saber que siente.
María subió ayer al ático. Mi corazón de algodón latía tan fuerte que pensé que mientras dormía, un duende había puesto baterías a mi interior; ella pasó frente a mi, ni siquiera regresó a ver, seguramente le dijeron que por mi culpa se enfermó, o que un sucio animal de plástico me ha ofrecido desarmar rompecabezas. ¡Oh Dios! libérame de este pesar! no se que sucede, la veo pasar y no me mira, la escucho cantar y no me habla, estoy solo y necesito estar a tu lado como siempre! porque no lo comprendes?...
Las puertas viejas sin usar hacen un sonido que me deja sin aliento... se ha ido. Ya no me recuerda, creo que talvez, solamente talvez, ella me odie. También creo que me ama tanto que quiere olvidarse de este viejo peluche y seguir adelante con otros juguetes... a final de cuentas, para eso estamos, somos reemplazables, reusables; perdemos valor y vigencia ante la presencia de otro más nuevo y mejor... No existe mejor experiencia que abrir un regalo sorpresa, quitar las envolturas y destruir la caja donde esta nuestro nuevo compañero juguete.
Soy un extraño peluche de felpa, tenía una niña que se llamaba María, ya no quiere jugar conmigo. Creo que ha crecido y ya no le interesa mantaner ni el recuerdo de lo que alguna vez, fue nuestra vida juntos. Vivo en un frío y obscuro ático con otros juguetes viejos. Nos alimentamos del olvido. A veces pienso que sería mejor que nos regalen y alguna niña llene de amor y cariño infinito nuestra vida de hilos y tejido, para poder volver a sentir que nuestro corazón de algodón vuelva a latir. Pero no les voy a mentir, sigo mirando a la puerta, esperando que mi niña venga a rescatarme...
jueves, 6 de octubre de 2011
CONFESION

Yo, solamente puedo confesar que cuando el frío entra por los poros y se aloja cruelmente en mis huesos, es porque te pienso...
Si mi corazón se hiperventila como si estuviera en el filo de una profunda quebrada es porque cada vez que escucha tu nombre pierde el sentido de la armonía... y entre más atacan los recuerdos, más vulnerables se encuentran las sincronías del día a día, donde mi "razón" y mi sobrio equilibrio reposan sobre esta fortaleza... de papel, de juguete, de chocolate.
Confieso haber vivido 7 vidas en 4 segundos, tener un animal hambriento y agresivo dentro de mi mente, un juez que me acusa cada lunes y un verdugo que me sentencia cada domingo. Tambíen me declaro culpable de haber olvidado lo elemental y desechar lo importante, ensimismar el ego y reciclar la inoperancia de mis errores, defender causas imperdibles y trastocar de cartón y fundas de basura muchas de tus ilusiones... LO SIENTO!
A veces es muy difícil tratar de ser quien soy, dejar de lado las posibilidades, encerrarme en una verdad... a veces me olvido que soy humano y que me equivoco 70 veces 7...
Confieso que sigo esperando una nueva oportunidad, una oportunidad perdida, una oportunidad junto a ti... porque es preferible apagar los incendios de este bosque entre los dos que vivir solo en una pradera verde, tanta belleza es imperfecta y ajena...
Nunca has dejado de ser mi cajita de incertidumbres, nunca has dejado de ser mi par...
miércoles, 5 de octubre de 2011
insomnio

Después de escribir, pensar, cantar, llorar, saltar... decido dormir. Sé que te escondes detrás de mis sueños, los más azules, los más rojos, los blancos y los negros... Esta vez no estás caminando por villa oniría, a veces es bueno no penar... de pronto apareces de nuevo, es tu sonrisa un somnífero que me deja aletargado en el tiempo, todo se vuelve gris, opaco, duele tratar de alcanzarte, de acariciarte... parece un sueño... Me vas a golpear con un libro amarillo en medio del ventrículo izquierdo, donde más me pesas!!!... me dejo esperar, me exijo abrazar, me necesito perdonar, me obligo a respirar y me veo morir...
Son las 5 de la mañana y otra vez me has robado el sueño...
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